Visita a Lerma y Santo Domingo de Silos

A las 8:00 iniciamos juntas el día, con la Celebración de la Eucaristía. El comentario de la Palabra de Dios que nos hizo el Sacerdote, Juan Manuel Aparicio, acercó e iluminó este día en el que, en la alegría de la fraternidad, celebramos y contemplamos  la presencia de este Dios cercano, anunciado por sus Ángeles, presente entre nosotros.

Después de la Eucaristía nos encaminamos hacia Lerma, donde llegamos muy puntualmente, con una buena conductora.

En las hora prevista vimos la Exposición Angeli, cuya muestra pretende ser un acercamiento a la realidad espiritual de los ángeles, servidores celestes que tienen encomendada la misión, entre otras, de “asistir a los que han de heredar la salvación” (Hebreos 1, 14), y por tanto, están vinculados directamente a la vida del ser humano, como custodios individuales de hombres, servidores, intermediarios, protectores de la Humanidad,  y mensajeros de la Divinidad.

Tras la visita de las tres sedes de la exposición - la ermita de la Piedad, la iglesia de San Pedro y el monasterio de la Ascensión-,  nos encaminamos al lugar previamente organizado para una comida juntas, en la que  pudimos reponer muy bien nuestras fuerzas y disfrutar del encuentro entre nosotras.

El autobús nos esperaba después para conocer el Monasterio de Silos. Ya allí nos sentimos muy bien acogidas y acompañadas en la visita por el Monje que nos acompañaba, trasmitiéndonos en la explicación la vivencia y la cercanía de los que se sienten dentro de la atmósfera que respirábamos. La lectura del soneto de Gerardo Diego nos prestaba la Palabra para expresar nuestros sentimientos.

Nos hubiera gustado permanecer allí más tiempo, decir la Visperas con ellos, pero el tiempo apremiaba.

Ya regreso en el autobús rezamos las Vísperas. Cecilia, que nos acompañaba recogía todo lo vivido en este día fraterno, dando las gracias y expresando este agradecimiento a las hermanas que lo han organizado y a las que han desarrollado las diferentes actividades.

Llegamos a la Residencia con el tiempo justo para cenar. Alli nos esperaba también esa acogida y preparación de todo, que nos permite continuar el agradecimiento.