Celebración de los 50 años de votos de Ana María Gallastegi.

Mira Cruz  04-10-2020        

 La comunidad situada en semicírculo se dispone a celebrar  la fidelidad y la misericordia de Dios conmigo.                                                                                         

Empezamos con el canto. “Abba Padre y Abba Aita, en el nombre de Jesús envíanos tu Espíritu”

Los símbolos que nos acompañan en el altar: un  cirio rodeado con  6 velas de diferentes colores simbolizando la comunidad  y lo diferentes que somos cada una; el globo del mundo  que tenemos que cuidar y el pergamino con el texto de los votos.

Antes de renovar mis votos expreso lo siguiente:

Desde el documento de “Laudato Si” y en este día de San Francisco de Asís, antes de renovar mis votos, quiero manifestar mi deseo para mí misma y para la comunidad.

El Papa, nos hace una llamada a REPARAR y a ALEGRARNOS,  nos invita a un tiempo de reparación recreando la armonía original, sanando nuestras relaciones desde el perdón  y  a alegrarnos de todo lo pequeño que nace en nosotros y en nuestro alrededor.

Cuidemos la fraternidad, cuidemos la creación, cuidémonos para cuidar a los demás.

 Con estos deseos renuevo mis votos.

 Respondemos con el canto, “Tomad Señor y recibid…

Después de 50 años con el Señor estas palabras cantadas… suenan de manera  especial en mi interior…tienen sabor de más experiencia.

 

Terminamos esta celebración con un gesto de paz y de reparación, con el deseo de un renuevo comunitario… (al no poder abrazarnos… el Covid 19 nos lleva a ser creativas).

En semicírculo como estábamos, dimos un paso hacia adelante con las manos extendidas, para recibir la paz del Señor. (este paso hacia adelante nos puso más cerca del Señor y las unas de las otras), permanecimos  en silencio con las manos extendidas y  una vez recibida la paz del Señor lo llevamos al corazón, para que  invadiese  todo nuestro ser (cruzando las manos en el pecho) y para terminar  nos  ofrecimos esta paz las unas a las otras inclinando la cabeza.

Con el canto de la bendición de San Francisco dimos por terminada la celebración.

El poso que me queda es de una comunidad más gozosa y fraterna.

Me he sentido bendecida por el Señor, por la congregación, por mi comunidad, por mi familia y por los jóvenes y  los Laicos Asunción, por sus manifestaciones de cercanía y agradecimiento aunque todavía no haya podido celebrarlo con ellos.