El Cristo de la Luz en Dalías

TERMINÓ SEPTIEMBRE

Terminó septiembre, para los dalienses culmina el año con sus fiestas patronales, pero como en todos los ámbitos, aquí, en este pueblecito de la provincia de Almería, Dalías, donde vive una comunidad de la Asunción desde hace 48 años, también hemos vivido nuestra semana grande, de una forma diferente. La pandemia no nos ha dejado indiferentes.

Desde 1498, según una leyenda, parece que data la devoción a su Cristo de la Luz que es el centro de sus fiestas de septiembre. La Hermandad, encargada de organizar todos los cultos no ha querido renunciar a peregrinar hacia Él con los medios que nos dan hoy las redes sociales. El sábado 5, que se tenía que haber celebrado la peregrinación juvenil, comenzó una peregrinación interior con unas oraciones cada día, que nos han ido llevando al septenario. Siete días intensos, en los que se han cumplido las normas establecidas por la administración y se ha posibilitado, mañana y tarde, la participación en el sacramento por excelencia que nos une y nos hace más hermanos: la Eucaristía. Participar del banquete que Jesús sigue regalándonos para construir Reino es el mayor don que se puede hacer a todo un pueblo e estos momentos de dificultad.

Las calles, aunque vacías, se han engalanado de fiesta y el tercer domingo de septiembre se ha vivido un año más. Desde casa, desde dentro, desde ese espacio interior que capacita para vivir este tiempo con imaginación e ingenio. Toda Andalucía pudo disfrutar, a través de Canal Sur, de “la Misa del Peregrino”, nosotras, como comunidad, pudimos celebrarla con todas las fuerzas vivas de la parroquia, “Dios, sigue dirigiendo todo, y nunca mano más amorosa ni más sabia puede guiar nuestro camino” (Crf. Sta. Mª Eugenia de Jesús). Somos peregrinas en medio de la gente…

Hay bullicio en la calle

unos van y otros vienen,

también nosotras bajamos.

Infinidad de intenciones,

allá, en el hondón del alma.

 

En silencio, de puntillas

el templo de par en par,

allí está Él, esplendoroso,

sencillamente, acogiendo.

las intenciones de todos.

 

Junto a las nuestras,

las de tantos peregrinos,

que a pasar de prohibiciones,

siguen llegando,

recorriendo su camino.

 

Vamos bajando, bajando

haciendo el recorrido,

como cada año.

Las calles vacías de gente

dejan paso a Su Presencia.

 

De tres en tres, de seis en seis,

suben doce juntos…

desde la una del medio día

huele a pólvora quemada

y la alabanza no cesa.

Expectantes

desde puertas, terrazas y balcones

los dalienses esperan,

algunos hasta en la plaza

no temen a la pandemia.

 

El Cristo hoy no se mueve,

sí repican las campanas

y los cohetes prohibidos

desde cualquier rincón estallan

irrumpiendo en alabanza.

 

El corazón se desborda

de emoción y de esperanza,

la presencia de su Luz

no deja de iluminar

la vida de los que aclaman.

 

Dalías un año más, con bengalas

y cohetes expresa su devoción,

a un Cristo que sin moverse

abraza cada rincón

del corazón daliense.