Propuesta de lectura

“Hildegarda” de Anne Lise Marstrand-Jogensen

Cuando se empieza a leer “Hildegarda” te preguntas ¿llegaré hasta el final?

Es un libro sobre un personaje de la Edad Media, con un modo de vida extraño y muy lejano a nuestra forma actual de vivir; educación rígida y con vivencias religiosas mojigatas y estrictas.

Poco a poco, al avanzar en la lectura, te atrapa y absorbe cada vez más, de modo, que puedes llegar a no dejar caer el libro de tus manos hasta acabarlo.

No cabe duda que la educación configura nuestra forma de ser y que una educación exigente y disciplinada forja mujeres y hombres maestros de sí mismos.

Hildegarda Von Bingen nació en el sur de Alemania el año 1098 y murió en 1179; ochenta y un años de vida, cosa extraordinaria en su época, que permitió a Hildegarda realizar muchas cosas.

La familia de su padre pertenecía a la nobleza.

Al poco de dar a luz su madre, viendo lo delicada que era la niña se plantearon en la familia lo que cito: “Úrsula es astuta y propone otra manera mejor de salvar a la niña. Ella misma irá a la iglesia con Hildeberg para que a la pequeña la sumerjan en el agua bendita del bautismo y la presenten a Dios.

En realidad – dice Úrsula con una voz templada y tenue – solo tienes que acercar a tu hija al Señor, y se hará su voluntad…”

Y su madre decide: “Si Hildegarda vive, tan pronto como cumpla ocho años será entregada a la iglesia, pura y virgen”. Efectivamente a los diez años se encuentra en un convento benedictino.

Hildegarda mostró desde pequeña inteligencia y el don de la visión de una luz que le revelaba los deseos de Dios. No fue consciente de este don especial hasta los quince años.

Poco a poco muestra su capacidad para enriquecer, con la música que compone, la liturgia de las horas de sus monjas; se inicia en el cultivo y el estudio de las propiedades curativas de las plantas y llega a ser una gran conocedora de la medicina natural y maestra en esa materia.

En el “hospital” del convento y con su experiencia, realiza que hay una unidad entre el cuerpo, el alma y el espíritu. Para curar hay que escuchar su interior, tener confianza en si mismo y estar unido con lo divino. Descubre la energía curativa de la naturaleza.

Además de compositora y bióloga es poeta y mística. Acompaña a sus monjas con sabiduría y potencia los dones de cada una.

Sabe seguir su camino sin dejarse influenciar por los monjes benedictinos, hombres influyentes, con los que mantiene relaciones de obediencia, ni por la gente que comienza a alabarla por sus dones. Cada vez se extiende más su fama.

El papa Benedicto XVI la proclama doctora de la iglesia en el año 2012.

La danesa Anne Lise Marstrand-Jorgensen, con una narrativa ligera y capaz de expresar las revelaciones y la mística de Hildegarda, nos presenta a esta mujer extraordinaria sin sacarla de su época, la Edad Media, pero mostrándola como mentor de nuestro tiempo por su gran sabiduría tan necesaria actualmente.