Festividad de Santa Catalina de Siena, mística, virgen y doctora de la Iglesia

 

 

En la Asunción, se celebra el 29 de abril la fiesta de Santa Catalina; esta fiesta nos recuerda a una Santa que quiso amar fielmente al Papa y servir a la Iglesia.

Santa Catalina de Siena, nacida el 25 de marzo de 1347 en Siena, Italia, es reconocida por su profunda espiritualidad y su influencia en la política de la Iglesia durante su tiempo. Fue una de las grandes místicas del siglo XIV y es conocida por su papel en el regreso del papado a Roma desde Aviñón. Catalina fue canonizada en 1461 y proclamada Doctora de la Iglesia en 1970, siendo una de las cuatro mujeres en recibir este título. 

Catalina es considerada copatrona de Europa y su vida es un ejemplo de compromiso con la fe y la justicia. Sus escritos y cartas han influido en la espiritualidad cristiana y continúan siendo estudiados y venerados en la actualidad. Su frase "Si somos lo que debemos ser, prenderemos fuego al mundo entero" refleja su deseo de transformar el mundo a través del amor y la fe. 

La fundación de la Congregación de la Asunción coincidió, según el calendario litúrgico antiguo, con la fiesta de Santa Catalina de Siena, celebrada el 30 de abril (posteriormente trasladada al 29 de abril). Este hecho fue interpretado como una señal providencial y suscitó una especial devoción a la santa dentro de la familia de la Asunción. Desde entonces, Santa Catalina ha sido celebrada en la Congregación como solemnidad litúrgica y fiesta de familia (L. VI, 1501), reconociéndola como modelo y protectora espiritual

Mère Helène nos decía: “Santa Catalina unió a una vida religiosa activa, una vida de soledad y contemplación, amor a Cristo y a la Iglesia; fue, providencialmente, patrona de la Asunción.

Aunque vivió en el siglo XIV, su influencia trascendió su tiempo: consejera de papas, reformadora apasionada y autora de obras espirituales que siguen iluminando hoy, Catalina encarnó de manera única la unión de la contemplación y la acción, del amor profundo a Dios y del compromiso valiente en los asuntos geopolíticos de su tiempo.

A través de múltiples escritos y conferencias, Madre María Eugenia de Jesús presentó a Santa Catalina como un ejemplo luminoso para las Religiosas de la Asunción.

Para la familia de la Asunción, Santa Catalina de Siena no es solo una patrona, sino una maestra espiritual. A través de los ojos de Madre María Eugenia, la vemos como un faro que nos recuerda que la verdadera santidad consiste en unir oración y acción, humildad y coraje, amor a Dios y servicio al prójimo. Celebrarla es renovar el deseo de vivir, como ella, abandonados en Dios, ardientes en el celo apostólico y firmemente enraizados en la oración”.

            Las antiguas alumnas nos recuerdan que la fiesta de Santa Catalina era esperada y celebrada en el colegio. Era un día de juegos y actividades que contribuían a crear y reforzar amistades, siempre en el ambiente de familia que caracteriza a la Asunción.