¡Atrévete a ser luz!
Esta mañana me he despertado pensando en vosotros.
Sí, en ti, en ese niño, niña, joven, padre o madre, profesor, secretaria o administrador, catequista, miembro de Asunción Juntos, que en este instante lee esta introducción, esta bienvenida al curso 2026-27 de parte de las religiosas de la Asunción de la provincia de España.
A ti te digo: ¡Atrévete a ser luz!
Y es probable que me digas: ¡sí, ya! ¿Y eso cómo se hace?, ¿ser luz qué significa?
La luz nos permite percibir colores, formas, personas. La luz nos hace ver, nos habilita para captar los matices de la realidad. Por eso SER LUZ significa ser capaz de iluminar a otros, de abrir caminos, de explorar nuevos senderos.
¿Qué es más bonito: un día luminoso con un cielo despejado, azul intenso, ¿o un día lluvioso gris oscuro? Cada día plantéate ser luz, ilumina tu alrededor, sé feliz y haz feliz a las personas que te rodean, implícate en el cuidado de este mundo nuestro, maravilloso y herido.
Estoy viendo que te preguntas: ¿Por qué me dices "Atrévete!"?
Tu pregunta es muy oportuna, atrévete porque en nuestro planeta, a veces, reina la oscuridad. Cuando no vemos, nuestros pasos son inseguros, torpes, nos tropezamos con los obstáculos del camino y también de la vida, por eso es muy importante ser luz para iluminar a otros, pero también hemos de abrirnos a enriquecernos de la luz que los otros nos regalan. ¿Reconoces en tu vida personas luminosas que, con su manera de vivir, de pensar, de actuar, te ayudan a ver más claro?
Sé luz, porque recibes la luz del Espíritu de Jesús, Él te hace sentir acompañado, te da calor y fuerza para vivir iluminando a los demás.
¡Ser luz es apasionante! Te convierte en artífice de belleza, colaborador de Dios en la creación de un mundo mejor, seguidor de Jesús, su discípulo. Ser luz en lo pequeño y cotidiano, ser luz en tu familia, con tus amigos, en el colegio o trabajo, en Asuntillos, en la catequesis, ser luz con tus hermanos, con tus abuelos, i sé luz, ¡atrévete! Seguro que, si lo haces, contagiarás a los demás. Y ya sabes, donde hay luz no cabe la oscuridad. Luz y oscuridad son incompatibles. ¡Sé luz!
Y te sigues preguntando: pero ... ¿cómo puedo ser luz?
¡Muy sencillo! Si eres capaz de ponerte a tiro del Espíritu, de guardar silencio y escucharte en lo profundo, sentirás que su Luz te guía, Él te muestra el camino de la vida, te llena de alegría, de fuerza, de entusiasmo ... Y ... ¿sabes lo mejor? Al verte, despertarás en los que te rodean el deseo de imitarte, de ser buenas personas, de llevar ellos también esa luz, que el Espíritu de Dios que es Amor te regala, y como una cadena de pequeñas luces, muy unidos a Jesús y entre nosotros, iluminaremos al mundo, transformaremos, como decía Santa M.ª Eugenia, ILUMINAREMOS nuestro pequeño radio de acción.
¡Adelante!, ¡ATRÉVETE A SER LUZ!
Texto introductorio de la agenda escolar 26-27
